jueves, 18 de marzo de 2010

El libro


Por fin ha llegado el día. Ha sido un proceso largo y trabajoso. Pero la espera ha merecido la pena. Tengo el placer de poder presentar Recortes Caóticos, el libro que recoge los trocitos de mis cuentos, inspiraciones, relatos e imaginaciones, de este blog, de Caótica Neutral y algunos otros que no habían visto la luz...
Estoy emocionada y a la vez un poco asustada, pero muy feliz!

Espero que os guste:

lunes, 15 de marzo de 2010

El arte de vivir


Vivir no es fácil, no es nada sencillo. Hay que estar dispuesto a hacerlo, y a hacerlo bien, eso desde luego.
Me ha costado muchas reflexiones, y muchos años de experiencia saber cual es mi objetivo, cual es mi camino, y de que manera puedo ser feliz. Pero lo sé, lo tengo todo claro.
Siempre me sorpredió no ser constante, no tener una pasión, alguna afición, algo que robara la mayor parte de mi tiempo. Buscaba e indagaba en saber cual era mi talento, y ninguna de mis ansias se veía cumplida. Fui de todo, empecé mil proyectos, me propuse incontables metas pequeñas y grandes. Y no lograba ninguna de esas cosas. Me costó entender el porqué.
Mi pasión, mi afición, mi meta, mi objetivo, mi camino y mi felicidad es la propia vida.
Soy experta en vivir. Mi felicidad reside en no perder un minuto de mi vida. Mis hobbies pasar a ser todas esas pequeñas cosas que forman la vida. Disfruto con cada aspecto de ella, cada risa, cada gesto, cada movimiento. Disfruto de las discusiones, los lloros, los abrazos. Siento cada minuto que vivo, me siento viva en cada aspecto duro y dificil, o sencillo y facil que se me presenta en el día a día.
Me gusta vivir, me gusta la vida, por difícil que sea. Es maravillosa.
Quiero llegar a anciana y echar la vista atrás sintiendo que no me he perdido nada, que he vivido plenamente, sin grandes ambiciones, sin grandes hazañas, más que la de la propia vida.
Es el arte de vivir.

miércoles, 17 de febrero de 2010

recortes Caóticos - El libro




Proximamente estará disponible online, ya tengo ganas de verlo en papel, ha sido mucho tiempo esperando para poder verlo realizado. Estoy contenta.

Recortes Caóticos

domingo, 7 de febrero de 2010

Malabarista


Era un malabarista torpe, de esos a los que siempre se le caen las mazas. Muchas veces pasaba de ser el admirado rey de los equilibrios, a ser el bufón patoso de la corte.
Tenia la sensación de que por mucho que se esforzase, siempre acabarían escapándosele las cosas de las manos.
Sentado en un rincón, lloraba al pensar que jamás conseguiría un aplauso unánime. Enfrentarse a la pista hoy, se le hacía más difícil que ayer.
El maestro de ceremonias le repetía una y otra vez, que se fijase más en como hacía las cosas, que era torpe y no podía fastidiar a sus compañeros por su falta de perfeccionismo con las mazas. Cómo vas a ser malabarista si no puedes hacer volar las cosas sin que se caigan y se rompan?
Se sentía fracasado, incapaz y sin fuerzas de intentar contentar a sus compañeros, para que no se rieran de él, para que no le riñeran más, pero por más que lo intentaba, sus torpes manos no aprendían la lección.
Las golpeó fuertemente contra la pared. Repitió el mismo gesto una y otra vez, cada vez más fuerte, con mas rabia, cerrando los puños y dejando que la sangre resbalara de sus manos. Golpeaba y golpeaba, llorando sin parar, hasta que le fallaron las fuerzas y el dolor le nubló la visión.
Se dejo caer en el suelo sollozando, sintiendo el palpitar de su pulso en las heridas de sus magulladas manos. Hizo el esfuerzo de llevarlas frente a sus ojos y observó aquel amasijo de sangre, tierra y carne en que se habían convertido. Sonrió, se levantó y caminó dirigiéndose hacia la pista.
Se situó en el centro ante la mirada atónita de sus compañeros, elevó las manos y las mostró.
Gritaron aterrorizados ante aquella imagen, gestos de horror y pavor en sus rostros. Sonrió, miró sus caras y sonrió. Por fin dejaría de ser el torpe bufón del reino.
Se echó a reir con ganas porque, por una vez, se sintió en paz.

miércoles, 3 de febrero de 2010

No puedo dormir...



Llevaba intentando dormir más de media hora...intentaba dejar la mente en blanco, alejarse de los ruidos y la claridad que la rodeaban. No pensar que en menos de una hora debería volver a ponerse en pie para seguir con el ritmo frenético que llevaba en las últimas semanas.
Cuanto más intentaba relajarse más recuerdos venían a su mente. Se sentía sola y con frío, en un lugar extraño. La manta que la cubría no podía hacerle sombra a los brazos que antaño la rodeaban para dormir. La nostalgia de su aliento en la nuca, el tic tac de su pulso meciendo su cuna, el calor de su cuerpo alimentando el suyo.
Cuando dormían juntos eran como siameses, encajaban a la perfección.
Ella apoyaba sus pies en los de él, dejaba que la rodeara fuertemente, se acomodaba en su regazo y se dejaba llevar por su respiración, por la calma de su latir.
Era imposible conciliar el sueño sin él.
Daba media vuelta e intentaba disipar esos pensamientos, intentaba no hacer caso de los ruidos de fuera, cerraba fuertemente los ojos y deseaba dormirse para que pasara el tiempo lo más rápido posible.
Y ahí estaba él de nuevo, su mirada cansada, su suavidad, su sonrisa de medio lado... le hacía gestos para que se tumbara a su lado, y ella no podía resistirse, necesitaba descansar y sólo podía hacerlo a su lado...
Sonó el despertador, lo apagó malhumorada y se puso en pie. Hay que continuar con el ritmo...deja de soñar...